
lunes, 24 de noviembre de 2008
Punto y final

jueves, 20 de noviembre de 2008
sábado, 8 de noviembre de 2008
Desde mi ventana
tras mi ventana te he visto pasar
cada día durante meses. He curado mis heridas
y reunido las fuerzas necesarias. Esta mañana, por fin,
saldré a tu encuentro, mi vida,
y no dejaré que te marches
sin que sepas que
te quiero.
cada día durante meses. He curado mis heridas
y reunido las fuerzas necesarias. Esta mañana, por fin,
saldré a tu encuentro, mi vida,
y no dejaré que te marches
sin que sepas que
te quiero.
viernes, 7 de noviembre de 2008
Invierno
sábado, 1 de noviembre de 2008
martes, 28 de octubre de 2008
martes, 21 de octubre de 2008
Luz de la locura
... De M. sólo nos atrevemos a hablar cuando ningún extraño nos escucha, y jamás pronunciamos su nombre. En el pueblo todos saben quién lo mató, pero mientras los soldados sigan aquí, es mejor callar y no remover las cosas. La guerra terminará pronto y entonces podremos vengar su muerte...
--- o ---
... De J., el hombre que mató a M., sólo nos atrevemos a hablar cuando ningún extraño nos escucha, y jamás pronunciamos su nombre. En el pueblo todos saben quienes lo mataron, pero hasta que los soldados no vuelvan, es mejor callar y no remover las cosas. Pronto habrá otra guerra y entonces podremos vengar su muerte...
--- o ---
... De P. y de R., los hombres que mataron a J., el hombre que mató a M., sólo nos atrevemos a hablar cuando ningún extraño nos escucha...
miércoles, 15 de octubre de 2008
Tarde de Julio
La Puerta del Cielo
El vagabundo
martes, 14 de octubre de 2008
La ejecutiva
El marinero ruso
Más Fornet
Él vivía en Más Fornet, la finca de los vecinos. De pequeños jugábamos al escondite entre los maizales, cazábamos insectos y corríamos tras nuestros perros... Hace años que marchó, con sus padres, a la ciudad. No se si algún día volverá, pero cada noche, antes de dormirme, lo recuerdo unos instantes. Y rezo, a ese Dios que no se siquiera si existe, para que donde quiera que se encuentre, sea feliz.
La calavera
Sic transit gloriae mundi
lunes, 13 de octubre de 2008
Efímera belleza
Jamás podría cambiar tu serena belleza por la de una jovencita, efímera tantas veces como la de las mariposas. Amo cada una de las arrugas de tu semblante, que me hablan de lo mucho que has vivido, lo mucho que has reído y quizás también lo mucho que has sufrido para llegar hasta aquí.
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